20 Centímetros

Sin internet

Ayer, a las 19:45 de la tarde, ocurrió un fenómeno que paralizó el mundo. Jóvenes agitados, intentando disimular y comportarse, mientras un ligero temblor les carcomía por dentro. Señores y señoras desconcertados, preguntando a los más jóvenes lo mismo que estos desconocen. Ayer, a las 19:45 de la tarde, los servidores de la aplicación Whatsapp cayeron, y nuestra reacción fue… lógica:


Al principio supongo que habría insultos, móviles rotos por la frustración, y varios borrones y cuenta nueva que no funcionaron. Muchas preguntas e indagaciones, muchas caras serias y, contra a todo pronóstico, mucha gente con sus Samsung, iPhone, Nokia y demás, buscando información o al menos comprobando que al resto del mundo le pasa lo mismo. No nos queremos sentir solos en la tragedia y, así, nos aseguramos de que el problema no es nuestro. Mal de muchos…

En Twitter mucho movimiento, refrescamos la página y los usuarios siguen publicando: “Antena 3 noticias anuncia que la empresa aún no ha dado explicaciones acerca de la caída de los servidores”. Otros (me incluyo) pensando en las primeras gracias acerca de lo que estaba ocurriendo: “Huimos a Telegram” era el reclamo. Facebook lleno de gente compartiendo, escribiendo, hablando. El miércoles 20 de Febrero, esta empresa hizo efectiva la compra de Whatsapp por una cifra de 11.600 millones de dólares. El viernes 22 de Febrero, los servidores de Whatsapp caen y paralizan el servicio de todos sus usuarios. Como colofón, al parecer, los usuarios que hayan borrado la aplicación para descargarla de nuevo, tendrán que cambiar de número para poder utilizarla. Hay regalos para todos, ya que según varios periódicos digitales, entre ellos Expansión, Telegram se ha posicionado como el rival definitivo de Whatsapp. Hace dos meses, Telegram era una desconocida. Hoy, se erige como el futuro de la mensajería móvil.

Obviamente, con todos los datos de los que contábamos los usuarios del día a día, las bromas acerca de la fineza de Facebook a la hora de adquirir empresas estaban más que aseguradas. Desde Risto Mejide imaginando a un Zuckerberg buscando el ticket de compra, a aquel que se alegra de la asombrosa negación por parte de Snapchat de ser comprada por la multimillonaria marca. Y así, entre risas y hashtags, caí en la cuenta de lo que estábamos haciendo. Todos. Estábamos hablando de la caída de una red social en otra red social. En el momento en el que la aplicación más utilizada, la que nos absorbe más tiempo, la que revisamos cada hora (depende del grado de adicción) deja de funcionar, ese tiempo que hemos ganado sin comerlo ni beberlo lo malgastamos en otra aplicación comentando el desastre. La tecnología es un avance, y establece su objetivo en hacer más cómoda la vida de la gente, y no es un rechazo de plano a la tecnología la solución que se propone. Pero hay veces que hay que pararse, levantar la cabeza y mirar alrededor. Porque puede que en ese momento te des cuenta de que hace un día impresionante y no lo habías apreciado, porque puede que conozcas un poco más a un amigo, tal vez te sorprendas disfrutando de algo que no has tenido que comprar.

Creo que nuestra generación es la de los avances. Avances en la ciencia, avances en la tecnología, avances. Somos la generación de los que crecieron creyendo que tenían todo hecho, porque la vida era jauja, y que se encontraron después buscando alguna garantía de ese nivel de vida ansiado que nadie garantiza. Nos vemos obligados a hacerlo todo, y a hacerlo ya. A sacarnos una carrera, un Máster y una oposición. A aprender idiomas, en plural. A tener 26 años y tener algo de experiencia.  Y claro, hacemos todo a la vez. Vemos la televisión y hablamos, comemos y chateamos, nos llaman al móvil y revisamos el Facebook en el ordenador. Y no nos paramos a ver que nuestra pareja es día está espectacular, no nos paramos a compartir silencios, ni a hablar de todo o hablar de nada. No nos tomamos un tiempo para escuchar el sonido de una guitarra, ni para coger un libro al azar y leerlo, con su lomo y sus hojas, con su olor y su tacto.  Y, realmente, el mundo está 20 centímetros más arriba de la pantalla.

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4 respuestas a 20 Centímetros

  1. maria dijo:

    genial que bien dicho

  2. Carlo dijo:

    Muy bien reflejado, es totalmente asi! 10

  3. Increible el nivel de adicción de la gente. Yo funciono con un nokia de los viejos y, aunque probablemente me pasaré a un smartphone en dos o tres meses espero no estar tan enganchada. En fin…supongo que las cafeterías hayan multiplicado la clientela.

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