David contra Goliat

Don-Quijote

El Estado del pobre que merece más y del rico que tiene todo lo que el pobre merece. Estado del bienestar para el que tiene, no para el que merece. Esto va en otra línea, diferente a la crítica aburrida y poco constructiva hacia los partidos políticos. Porque ese discurso, admitámoslo, cansa. Esto no es rojo o azul, no es barba o calva, ni gafas o nariz. El que busque un texto teñido de algún color o que jure alguna bandera, está perdiendo el tiempo al leerme.

Hace unos días, mi compañero de piso me advirtió de que nos habían cortado la luz. Inmediatamente, llamé a la empresa suministradora de electricidad en mi edificio. Efectivamente, el banco había devuelto el recibo de la última factura. Este fin de semana estuve fuera y no abrí el buzón. Al bajar me encontré la notificación, cogí la cartera y me fui a la sucursal de mi banco más cercana. La chica que me atendió, muy amable, se solidarizó con mi historia, dejando entrever con algún comentario irónico su descontento hacia dichas empresas con ese afán lucrativo que ahoga al ciudadano corriente. Me despidió con una sonrisa, y yo ya notaba cómo mi bolsillo pesaba menos. Otro palo y a seguir. Pero si la ingenuidad es de jóvenes, yo pequé de ingenuo.

Hice una segunda llamada a la empresa. Después de exactamente 9 minutos de espera, me atendió un operador con una alegría insultante dada mi situación. Me confirmó que el pago había sido recibido y que ya habían dado la orden al servicio técnico para reabastecer la electricidad de mi vivienda. Con una sonrisa en la cara, les pregunté que cuántos minutos tardarían en darme la luz. El simpático Guillermo me comentó que no, que de minutos nada, en menos de 24 horas. La sonrisa, obviamente, a la mierda. Le di las gracias por su muy profesional servicio.

– Una cosa más señor- dijo el operador.
– A ver- contesté con el tono del que espera ser pateado en el culo de un momento a otro.
– El coste del reabastecimiento de electricidad es de 21,05 euros más IVA, el cual se le cargará al importe de su próxima factura- soltó el tal Guillermo con una carrerilla ensayada.

Ahí estaba. La patada en el culo que me impediría sentarme en todo el día. Colgué el teléfono y pensé rápidamente en soluciones: velas, linternas, mecheros. Ni velas ni linternas, sólo un par de mecheros. Aún había algo de luz, así que tranquilidad. La nevera, obviamente, tampoco funcionaba, así como el congelador, que rebosaba tuppers enviados por mi madre, alguna lasaña precocinada y bolsas del Carrefour de croquetas y judías. Tenía que llevarlas a otro congelador para que no se rompiera la cadena del frío, porque las otras opciones eran o comernos todo en esos días, o tirarlo. Me puse la chaqueta después de contactar con un amigo que tiene un piso cercano al mío, empecé a meter la comida en bolsas, y entonces me di cuenta. No podía dejar el piso por si venía el técnico a devolvernos la luz.

Me fui a mi habitación y cogí la notificación para revisarla. En ella especificaba claramente que tenía hasta el 14 de marzo para pagar la factura, ya que sólo era del mes de Enero. 14 de marzo, y yo el 4 sin luz. Hice una tercera llamada a la empresa suministradora, con la intención de recibir una explicación. Otra vez, ingenuo. Largas y más largas, explicaciones contradictorias y, sobre todo, mucha música de fondo mientras me mandaban a otras líneas. Colgué el teléfono con un grado de cabreo considerable y lógico. Cogí el móvil y empecé a buscar estadísticas acerca de este fenómeno del corte de luz. Sin electricidad hay pocas cosas que hacer. Cuanto más encontraba acerca de este tema, más me hervía la sangre. Un padre de familia que depende de la pensión de su madre de 92 años se despierta un día sin luz, cortada anticipadamente. El afectado comentaba que sólo podía pagar una factura al mes e ir atrasando el resto. Las compañías eléctricas cortaron la electricidad de 1,4 millones de viviendas en un año.

http://sociedad.elpais.com/sociedad/2013/11/25/actualidad/1385413

Cadena Ser aparece una afectada de una demanda por parte de la misma empresa que suministra la electricidad en mi edificio, demanda por la cual se le acusa de manipulación del contador y se le exige 1.004 euros en concepto de multa. Hasta aquí todo normal, pero resulta que la afectada vive sola con su hija, no tiene ni idea de electricidad y jamás se le ha visto por el cuarto de contadores accesible a todos los vecinos.

http://blogs.cadenaser.com/ser-consumidor/2013/06/19/me-cobran-1-004-euros-por-manipulacion-del-contador-que-no-es-cierta/

Expansión publicando un artículo que afirma que 1,7 millones de hogares españoles tienen serias dificultades para pagar los recibos de la luz.

http://www.expansion.com/2013/04/18/empresas/energia/1366304648.html

Lo que ocurre es lo siguiente. Un día te levantas y no hay luz. La cortan en cuanto pueden, sin esperar ni un segundo. Pagas, si puedes, la factura, pero resulta que el plazo para que te devuelvan algo tan importante como la electricidad, es de 24 horas. Resulta curiosa la manera en cómo se apresuran a la hora de cobrar y lo distinto que se mueven cuando toca dar. Hay quien dice que esas horas sin luz sirven de escarmiento a los clientes, y que ese es el motivo de la existencia de ese plazo. Pero supongamos que existe buena fe por parte de la empresa, que es mucho suponer.

Un servicio que debería ser público, es privado. Se convierte en abusivo cobrando por un bien que suministran gracias a infraestructuras construidas con dinero público, nuestro dinero. Al margen de avisos, cortan el suministro cuando les place y lo devuelven de igual modo. Lo bueno es que te cobran a partir del momento en que te devuelven la electricidad, eso sí, hay que pagarle al técnico 21,05 euros más IVA para que le dé a una palanca hacia arriba, y cuidado si no es él quien lo hace porque sino te cascan 1000 euros de multa. Por otro lado, se habla de una posible fusión de las dos empresas suministradoras de energía más importantes de España. Lo que era un oligopolio de ladrones, se ha convertido en un monopolio de ladrones. De Guatemala a Guatepeor. Y no, no saltéis a la calle a tirar huevos contra las ventanas del Congreso, porque eso solo les hace reír. Soy realista, pero intento ser optimista. Creo que hay personas honradas en el mundo, y en España, y en cada uno de los países; en Argentina, en Inglaterra y en Kuala Lumpur. Las hay, pero lamentablemente hasta en nuestra propia vida no sabemos elegirlas. Sólo hay un papel que valga, y es el dinero. Pero puede que si miramos hacia adentro, si nos miramos un poquito al espejo y nos sacudimos toda la mierda e intentamos de verdad ser mejores personas, el mundo seguirá hecho una mierda, pero nosotros seremos felices.

Dediquémosle una Postdata al buen rollo:

http://www.youtube.com/watch?v=4uPZbIezChI

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